domingo, 15 de febrero de 2009

Naranjas


En un momento de la madrugada, muy aburrido y con mucha hambre, me levanto de la silla, busco en la heladera algo de comer y veo una mandarina. El tema es que al empezar a pelarla me doy cuenta de que no es una mandarina sino una naranja.
La corto en cuatro y empiezo a comer 1, 2, 3, 4 naranjas.
Al terminar la 4ta, con aire de satisfacción, pienso dentro mío:
"No hay nada mejor que la naranja", pero después razono y digo... "si, hay mejores cosas que la naranja", (dentro de ese mismo pensamiento iván desfilando chocolates, un pollo a la parrilla, hasta una manzana, etc). Pero después vuelvo a pensar y vuelvo a decir:
"No, no hay mejores cosas que la naranja, porque es única al igual que todos y cada uno de los gustos de todas las comidas o simplemente de todo tipo cosa física. Cada comida tiene su gusto, sea o no agradable a nuestro paladar, y no hay cosa mejor que eso, porque cada una es única e irrepetible, desde la naranja hasta el sabor de una hoja caída de algún árbol de por ahí".

Que loco... ¿no?

Palabras vagas.

Las palabras vagas se las lleva el viento.
Los sentimientos en vano se los queda corazón. Pero los sentires no solo se dicen con simples vocablos, sino que también se demuestran.
Tus palabras fueron puras falacias, tan vacías como lo que te es carente en tu cavidad craneana.
Quizás yo seré muy pretencioso, tal ves caprichoso, pero vos sos una burda prostituta de cabaret.

lunes, 9 de febrero de 2009


Volver siempre es más triste que perderse.

sábado, 7 de febrero de 2009

Océano de mentes

Hablar de todo tipo de cosas que se te vengan a la mente en un estado de delirio constante en el cual nos sumimos todos.
Con los ojos llenos de un fuego de placer, empezamos nuestro viaje relatando lo primero que se nos viene a la mente y así poder llegar a sumergirse en la cabeza del otro y bucear en los pensamientos de cada uno para ahogarse en lo más profundo de nuestro subconsciente y volver a renacer como lo hace el fénix de sus propias cenizas.

Arcoiris


Despues de cualquier tempestas tu mirada hace de mis días una cascada de colores como un arcoiris.

Compañía indeseada

Detesto esas noches en las que el insomnio se hace presente para brindarme su desagradable compañía... es evidente que algo me pasa, ya que no aparece por casualidad.
Cada ves que un pensamiento ronda por mi mente perturbando mi sueño, hace su entrada triunfal en la oscura habitación.
Remuevo mi mente tratando de poder echarlo de donde nadie lo invito.
Finalmente le gana el sueño, pero yo no, despojándolo de mi cuarto y poniendo ese molesto pensamiento con los demás en un recoveco de las polvorientas y desoladas repisas de mi subconsciente.